Doy gracias por mi trabajo de secretaria.
Aunque más que por mi trabajo debería decir por mi no trabajo.
Es verdad que hay días más estresantes que otros, pero cada vez que voy a algún despacho a recoger algún escrito, veo que las "otras" tienen la mesa a rebosar de papeles, el teléfono sonando constantemente y me dicen, como buscando la cómplice que no hay en mí, que las perdone, que no saben donde han puesto el papelito, que imaginan que a mi me pasará lo mismo, hay días y días...
Yo miento y digo que si, que lo entiendo, que a mi me pasa lo mismo, pero lo cierto es que mis días transcurren entre blogs, búsqueda de muebles, escanear libros para luego leérmelos y aparentar que leo cosas importantes, actualizar mi correo, escribir aquí y entre medias también trabajo, a veces.
Ahora encima han alargado el horario de verano (sólo vengo 2 tardes a la semana) hasta diciembre, y luego ya veremos (ahorro energético iloveyou).
Y además hoy llego de un recado y me está esperando el chico del supermercado con el pedido del agua y un regalo. Seis bolsas de palomitas dulces. Caducadas pero dulces.
Definitivamente, gracias.