Me hago mayor, de hecho este sábado es mi cumple (ahí lo lleváis, lo cuelo a la primera...), pero no al mismo ritmo que mis amigas.
Ya lo he dicho antes por aquí, la desfasada soy yo, será verdad que estamos en edad de hablar de bodas, maridos, niños, embarazos y todas esas cosas, pero NO-LO-SOPORTO.
Hago un esfuerzo detrás de otro, pongo mi mejor sonrisa, asiento, pero es que me aburro y mientras me hablan no puedo dejar de pensar:
"Joder...otra vez con lo mismo...¿si me voy ya quedaré muy mal?".
Y este finde ya ha sido demasiado.
El viernes comida con una amiga, que para más inri es ginecóloga, no sólo me habla de bebés y embarazos conocidos, sino de gente que ni me va ni me viene.
Y el sábado despedida de soltera (uuuuuuuuh...pues no). Madres y más madres hablando de las genialidades de sus churumbeles, hablando de mesas de invitados, de vestidos de novia, de otras bodas...
A lo mejor es que estoy desarrollando demasiado mi lado masculino, pero veo fotos de las despedidas de ellos, en Cádiz, de Carnaval, vestidos de mujeres y me los imagino diciendo burradas, bebiendo y hablando de fútbol y de tías y joder, me dan envidia.
Que la única que habló de pollas fui yo porque saqué el tema de Shame. Y tampoco hubo mucho entusiasmo. De verdad.
¿Qué nos está pasando?
A veces me gustaría ser choni, que me hubieran disfrazado de coneja y haber terminado en un boy.