Ayer de camino al curro me encontré a esta cosica al lado de un contenedor...y joder, qué podía hacer.
Ahí lo tengo en casa, y aunque lo llevé al veterinario y le pusieron la pipeta para las pulgas, aún tiene bichos, así que no he podido dejarlo recorrer la casa ni dormir conmigo, que es lo que quiere el muy golfo, y como venganza hoy no he pegado ojo.
Esta tarde voy otra vez (a otra veterinaria más espabilada) a que me lo limpien, KARCHERRRRRRRRRRRR, que entre el SOS y la FIERA (así se llama, aunque aún no sé si es EL o LA fiera), me faltan horas de sueño por todos lados.
Miauuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu.
