El tiempo lo que tiene es que te da perspectiva.
Y a pesar de que en su momento lo pasé mal con el (puto) sujeto arrepentido, no puedo evitar descojonarme cada vez que recuerdo que le gustaba pasarme la mano por el ojete para después olérsela.
Sniiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiif.
Sniiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiif.
Y yo, que a pesar de trabajar de florero y de poner un café estupendo, tengo alma de científica, no puedo dejar de cuestionar a Darwin.
Porque dice que descendemos del mono...
Pero más que del mono, yo creo que descendemos del perro.
A las pruebas me remito.
SNIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIF.
SNIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIF.

