
Soy de las que se enganchan a todos los juegos y de las que tienen muuuy mal perder. No me gusta perder ni a las chapas.
Pero hay un juego que nunca he soportado, desde chica. El comecocos.
No tiene nada de especial, ni es tan diferente a otros juegos a los que me pasaba horas jugando, pero el comecocos me da ansiedad.
Lo de estar en un laberinto y tener que huir de los pulpos esos que se multiplican o no sé que coño hacen, mientras te van arrinconando...no lo puedo evitar, me pone muy nerviosa.
Y si, ya sé que es un clásico, pero nadie dijo que ser un clásico fuera fácil.
Y yo...bueno, dejémoslo en que soy rara.
Pero hay un juego que nunca he soportado, desde chica. El comecocos.
No tiene nada de especial, ni es tan diferente a otros juegos a los que me pasaba horas jugando, pero el comecocos me da ansiedad.
Lo de estar en un laberinto y tener que huir de los pulpos esos que se multiplican o no sé que coño hacen, mientras te van arrinconando...no lo puedo evitar, me pone muy nerviosa.
Y si, ya sé que es un clásico, pero nadie dijo que ser un clásico fuera fácil.
Y yo...bueno, dejémoslo en que soy rara.