Hoy, mientras contemplaba las latas en el supermercado, oigo que el chico que tengo al lado me dice:
-Raperaaa.
- (lo miro...) Ey, hola (dos besos...¿de qué coño me suena este tío?)
- ¿Qué tal?
- Bien, aquí ejerciendo de maruja (y tú...¿quién eres?)
- Te dejaste el rap, ¿eh? (y dale con el puto rap...¿será del Instituto? joder, con mi memoria de pez...)
(a lo largo de mi vida a la gente le ha gustado clasificarme: primero rapera porque vestía pantalones anchos y una amiga lo era, aunque a mí NUNCA me ha gustado el rap, después grunge porque escuchaba Pearl Jam y grupos afines, hippie porque prefiero ir plana que en tacones, una noche a un tipo le dió por llamarme alterrrrrnativa por ser borde con él, en el cine me llamaban bohemia por ir a mi rollo...qué jartura)
- El rap y todo...jaja (¿y yo por qué coño le sigo el rollo a este tío si no sé quién es?)
- Pues yo aquí buscando una caballa que me ha encargado mi mujer.
- Ahá (rapera dice...jajajajaaj)
- Que la compra porque sale muy buena...blablabla...
- ¿Ésta? (rapera...jajajajajja)
- No, ésa es en escabeche...
- (jajajaj...hostia rapera, pensará que soy una vendida por cambiar los pantalones militares por la minifalda)
- ¡Aquí está! Venga hasta luego.
- Adiós (brother...juaaaaa)
Hasta yo tengo momentos de sociabilidad transitoria.
No lo entiendo.

