Nochevieja.
Tanga rojo para empezar bien el año.
Salimos de aperitivo-comida-copas...con lo que llego a casa de mis padres para cenar algo/bastante perjudicada.
Y cuando estamos en el sofá con las uvas preparadas y esperando a que suenen las campanadas empieza el dolor...en el chumi.
Me muevo incómoda.
Sonrío para disimular mientras cambio de postura contínuamente.
Voy al baño pero no veo nada raro.
Vuelvo, me tomo las uvas y brindo, pero el dolor no desaparece y no puedo dejar de pensar que es todo muy raro.
En lugar de bailar y hacer el gilipollas un rato con mi madre como otros años, me ofusco y me voy a mi casa.
Mañana será otro día.
Pero no, me levanto y me sigue doliendo.
HOSTIAAAAAAAAAAA.
Voy al baño, cojo un espejito y me miro...
NEGRO.
Tengo la mitad del coño negro-morado-hinchado.
JO-DER.
No lo entiendo.
Repaso el día anterior...y sigo sin entenderlo.
Se lo cuento a mis amigas y se descojonan, pero tampoco son capaces de aportar luz al asunto...lo único que aportan, a pesar de que me volví con ellas a casa son bromitas.
"A saber qué hiciste ayer, perra".
Así que después de darle muchas vueltas, mi explicación (y la única posible porque no hubo golpes, ni NADA) es que alguna de las veces que fui al baño me subí el tanga torcido y la tira (que era consistente y elástica) me lo tuvo que estrangular...
¿Os he dicho alguna vez que soy rubia?
Eso sí, el tanga fue directo a la basura.
Por hijo puta.
