Hace tiempo os hablé de mi puto vecino, ése que me dio la bienvenida al piso rayándome la puerta de casa...bien, pues ha crecido y ahora me saca dos cabezas. Después de la bronca que le eché intenta ni mirarme cuando nos cruzamos, pero si le volviera a dar por tocarme los cojones, cualquiera le dice nada ahora...
A lo que iba.
En el edificio de mis padres siempre han vivido unos gemelos con su abuela y con su tío, que está loco (siempre va por la calle hablando solo y repitiendo la neura por la que le haya dado ese día: Hoy llueve, llueve, va a llover, llueve...a que hoy llueve? y así hasta el infinito).
Los recuerdo de pequeños, pero ahora también han crecido...y JO-DER cómo se han puesto los gemelos.
Mi madre ayer contándonos una reunión de vecinos nos comentó de pasada que le había preguntado a su abuela por ellos (porque hace tiempo que sólo vemos a uno) y después siguió como si nada hablando de los ascensores...
- Ssshh, ssshhh, vuelve, mamá, céntrate...¿y qué te dijo de los nietos?
- ¿De los nietos? Pero si uno de ellos está acabando el Bachillerato...
- Pues habrá repetido, porque esos tienen más de 18.
- Y nada, el otro está trabajando en un bar y estudiando...
- ¿En qué bar?
- No sé, hija.
- Joder, mamá, te olvidas de averiguar lo esencial.
- ¿Quién? ¿Los vecinos de arriba? Esos son unos juveniles...(mi padre interviene).
- Pero legales...juveniles pero legales.
- Para que tengas un hijo y te salga como el tío (mi madre enseguida a lo práctico).
- Jajajaj, es que yo no quiero tener un hijo con él mamá...QUIÉN HABLA AQUÍ DE TENER HIJOS...
Ya he perdido la vergüenza hasta de decirle burradas a mis padres...
Eso es madurar, ¿no?
